domingo, 21 de octubre de 2012

PORQUÉ REGALARÍA UNA PIEDRA.


HOY POR HOY,
EN ESTE MUNDO… DONDE EL MATERIALISMO ES REY,
  REGALARÍA UNA PIEDRA.


Cuando a una persona especial,
mi afecto, mi cariño, mi amor, le quisiera expresar,
y esos sentimientos, de allá para acá existiesen,
una piedra, le habría de regalar.

Afecto, cariño, amor,
son misterios, que no se pueden explicar,
valor material no tienen, no se pueden comprar,
no se pueden medir, no se pueden cuantificar,
no se pueden pesar…
solo a nivel espiritual,
 se pueden percibir, se pueden sentir.

Se los devalúa,
cuando estos sublimes sentimientos,
con algo material, se los quiere expresar.
Es rebajarlos, del reino del corazón,
al campo de la razón.

Si estos sentimientos, sinceros son,
un regalo, con un mensaje espiritual,
ha de estar acompañado.
 Si posible… este regalo,
personalmente ha ser entregado,
y reforzado… con  un abrazo, con un beso.

Si regalo una rosa,
mensajera de mis sentimientos,
 en pocos días se habrá de marchitar.

En cambio, si regalo una piedra,
que el barro y  la tierra, que su belleza ocultan,
he de cepillar y lavar,
habré regalado algo… algo valioso,
que de valor material carece.
Por encima de lo material,
su valor mucho mas allá se esconde
donde solo con el corazón, se le podrá llegar..

Algo único son las piedras
 dos piedras iguales no hay,
algo que el hombre, nunca podrá igualar.

Algo armónico, que de una forma definida carece;
se verán cada vez distintas,
según el ángulo, desde el que se las aprecie,

Una piedra es un regalo,
 que como un pisapapeles,
 o como un elemento decorativo,
se la podrá utilizar,
o, simplemente… como recuerdo guardar.

Hasta el fin de los días,
sin alterarse, sin envejecer, un testigo será,
…hasta siempre,
de un afecto, de un cariño, de un amor.

Miguel Alejandro Römer R













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